María's profilePalabras que no dicen na...PhotosBlogLists Tools Help

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    October 09

    Recordó

           Tumbada esa noche en el caliente colchón de su cama supo que algo no iba bien, que esa mañana haría que su vida cambiara para siempre, y ahora desde la distancia de los años y de los momentos difíciles, a su memoria volvieron aquellos recuerdos que un día se prometió olvidar.
          Recordó el miedo que sintió cuando comprendió lo que realmente pasaba, que un cuerpo extraño se había apoderado de ella cuan película de ciencia ficción y cuyas intenciones se aproximaban al color gris de su nuevo habitante. Recordó las lágrimas que expulsó de su cuerpo a solas, sin nadie más que su sombra, tratando de que con ellas desapareciera lo que una vez más se volvía a repetir, tan cercano en sentimientos como en lugar, cambiando la necesidad de respirar por la de seguir siendo una mujer completa, y la visión de la situación, no sabía qué dolía más, si ella o él.
           Recordó con más dolor aun el momento de hacérselo saber a los demás, quería y no quería hacerlo, eso lo volvería real, pero debía hacerlo, tenían derecho a saberlo y necesitaba materializarlo para empezar a asumirlo. Fuera de su cabeza se haría físico, sería capaz de tocarlo y utilizarlo a su favor para poder reírse de él, no le ganaría, ella era mucho más fuerte, siempre lo había sido. Se vio de nuevo en aquellos sofás, todos diferentes pero siempre con el mismo argumento y la misma protagonista. Vio las lágrimas derramadas en otros ojos que eran casi más difíciles de ver que las propias, en una misma, sólo mojaban, en los demás se veían y se podían leer, no le gustaban las autobiografías escritas en manos ajenas.
          Recordó el dolor de la carne arrancada en las biopsias que le hicieron, la punzada en la paciencia cuando no pudo aguantar la espera y se plantó a delante de aquellas puertas hasta que le hicieran caso y le dijeran una verdad que en realidad ya conocía. El dolor de la sangre en las sábanas que la noche anterior habían sido completamente blancas y que no presagiaban nada, y cómo a su al rededor ya lo sabían antes de que fueran conscientes.
          Recordó con un escalofrío la  noche en que el pasado cerraba la puerta y le tenía que decir hola a un nuevo presente, no quería que nadie estuviera con ella, necesitaba estar sola y pasarlo con su única compañía, pero sabía que eso no entraba en los planes de los demás y un sentimiento de necesidad le hizo aquella noche dormir acompañada. La cena anterior y el miedo antes de dormir pensando en que tendría que despertar y meterse en un quirófano donde más amigos le esperaban.
          Pero era una mujer fuerte, y aunque todos los recuerdos que le iban llegando a la cabeza tenían un tinte oscuro, la risa aparecía en sus labios más de lo que aparentemente debería, y haciendo bromas y sacando fuerzas de donde la gente normal tenía un vacío y ella tenía un pozo sin fondo de positivismo, había días que la gente se peleaba por ver quién se podría parecer más a ella cuando dejaran de perseguir a Peter Pan.
          Recordó también, cómo aquella habitación dejó de ser un poco menos gris y se llenaba de voces con risas de fondo, como la naturalidad empezó a formar parte de la rutina, las preguntas se hacían sin temer una respuesta, las bromas se colaban entre la seriedad y las lágrimas se dejaban secar en un frasco al sol del final del verano. Cómo la clorofila coloreaba las hojas de las plantas que a la habitación llegaban y que le hacían temblar y erizar cada poro de la piel cuando leía cada letra en aquellas tarjetas que aun guardaba junto con las lágrimas que le hacían derramar y que no conseguían hacer las poco buenas noticias, al saber que a muchas otras personas también se le escapaban al saber que injustamente le había tocado ella.
          Recordó las horas pasadas entre caras amigas poniéndose un tratamiento que conocía demasiado bien, mientras intentaba olvidarse de todo aquello que antes había hecho ella y que sacaba de su cabeza entre risas y miradas, con papeles de fondo, aquello seguía siendo su segunda familia aunque le hubiera tratado un poco mal.
          Desde aquel día no volvió a ser lo mismo, lo que había decidido tomar como una forma de estilizar su cuerpo y de deshacerse de algunos kilos, le había dejado sin una de las partes mas importantes de su condición de mujer, pero también la habían hecho más fuerte, era la misma pero sin ser igual. La rutina había vuelto a su vida y había vuelto a darle un abrazo al día a día con una sonrisa de regalo para que la próxima vez que intentaran ponerle las cosas difíciles, supieran que iba a volver a ser recibirles con una sonrisa en lugar de lluvia en sus ojos y con una fuerza que aumentaba día a día.