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November 15 Palabras gastadas de amorNunca se miraba en los espejos y en las ventanas de una casa a la que no podía llamar hogar nunca se subían las persianas. A oscuras se sentía mejor, no había siluetas que le recordaran quién era entre sombras de reproche, y podía mirar su cuerpo con la alianza de una clandestinidad permanente que le permitía soñar que algún día dejaría de ser prisionera de unos besos que nunca regalaba. Esclava de una profesión que todo el mundo despreciaba y a la que demasiados parecían ser adictos. Por sus sábanas habían pasado hombres de todo tipo, y si tuviera el valor suficiente, podría vengarse de todos ellos mostrándole a sus esposas, amantes, y amigos la vida que llevaban cuando la luna se hacía su cómplice. Pero no lo tenía y prefería esconderse en su pequeño rincón esperando que alguno de ellos, por una vez, la mirara a los ojos. Sin apenas darse cuenta había ido renunciando a una vida que era cada vez menos propia. Había intentado llevar una vida de esas en las que de vez en cuando podía ir a ver al cine y que tenían historias perfectas con lágrimas y finales felices, pero en la suya nunca había sido capaz de superar la parte en la que los ojos lloraban una y otra vez, y lentamente se fue acostumbrado a la idea de no ser, alejándose de amigos que cada vez ponían peores excusas para no quedar, y familiares que se avergonzaban de compartir apellidos y sangre. Cada atardecer, dando los mismos paso que ya sabía de memoria, volvía a la misma calle donde entre tímidas sonrisas amigas, por un momento olvidaba que de nuevo tendría que volver a vender aquello que de niña tanto le habían repetido que era el amor. Y cuando las palabras que intentaban disfrazar el miedo por otra noche de incertidumbre se terminaban, sabía que era el momento de buscar nuevos cuerpos con los que jugarse el honor ente las cuatro esquinas de un ring de boxeo, que engañaba con la calidez del lienzo blanco que cada noche cambiaba intentando borrar el olor a humillación, y entre las que se repetían demasiadas veces unas palabras siempre gastadas de amor.
Esto cada vez va a peor, sé que le falta algo, una tristeza que no soy capaz a darle y alguna parte más que se ha debido perder por alguna parte entre las teclas del ordenador. Pero dicen que menos es nada... Gracias a Pablo Moro por el título y tal vez por la idea... November 09 Palabras
A veces las palabras se van quedando mudas y los momentos de antaño se quedan en silencio esperando un día en que puedan volver a surgir como lo hacían antes, cuando aun decían algo, cuando aun eran palabras y no simples signos dibujados en un papel en blanco que dice tanto como su color. Recuerdo cuando aun tenían aquel rastro de una ilusión que el tiempo se llevó sin pedir permiso, y al mirar atrás las busco esperando encontrar un camino que me lleve a ese lugar escondido en que se juntan con un pasado que no es tan lejano y que se escapa de mis manos sin dejarme apenas acariciarlo. Les grito que vuelvan, que nunca me despedí de ellas y que no siempre la distancia es el olvido, que aunque no las vea las sigo sintiendo y desde la lejanía de su voz responden riéndose de mí porque juegan conmigo haciéndome creer que puedo alcanzarlas con sólo alargar la mano y lo único que toco es su silencio. Y mientras corren en dirección opuesta a donde estoy, intento convencerme de que es su destino aunque no crea en él, que tal vez no sea el mío llevarme bien con ellas ni las condiciones que piden en un escenario al que no pertenezco. Y guardo las pocas que aun me quedan ordenándolas a mi antojo en un rincón oscuro que sólo la luna ilumina torturándolas como ellas lo hacen conmigo.
Hay veces que las cosas no tienen razón, y salen simplemente porque sí... palabras... |
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