| María's profilePalabras que no dicen na...PhotosBlogLists | Help |
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March 16 Un último sonidoSus pies iba caminando sin un rumbo fijo, sin saber a hacia dónde, sus ojos aun seguían perdidos y en sus oídos todavía permanecían aquellas palabras que ahora tenía la seguridad de no poder olvidar jamás, siempre vagarían por su memoria. No sabía por qué lo había hecho, las razones que antaño parecían tan buenas, ya no eran razonables, le habían dicho que había cometido actos horribles, que no merecía vivir y que quien lo hiciera sería conducido al séptimo cielo. Había que intentarlo, él había sido el último en llegar, su padre le había dejado su entrada en el grupo como herencia en el momento de su muerte, y hay cosas que no puedes rechazar. Ahora tenía que demostrar su valor, una vez dentro no podría salir, era cuestión de elegir, o él o el otro, y había decidido que quería vivir. Aunque ahora se arrepentía. No quería, no podía vivir así, con esos recuerdos en su memoria que no dejaban de perseguirle con la sombra de lo que ya no era. Se detuvo. En aquel callejón nadie le vería y tardarían en preguntar por él. Se apoyó contra la fría pared y volvió a revivir los hechos, la mirada de pánico que se había encontrado frente a la suya que pronto se convirtió en resignación, sus manos temblando cuando sacó su arma del bolsillo y el ruido seco de la bala contra su cerebro. Sólo una había bastado, aun tenía otra para gastar, así que acercó su amiga de acero hacia él y escuchó el último sonido en sus oídos. March 11 Un año másUn año de mi blog, dos del motivo de su primera entrada y aunque el tiempo pasa aún las mismas preguntas y las mismas sensaciones. Un montón de vacío y de dudas que nadie quiere responder. Quizás sea porque un reportaje de televisión hizo aflorar sentimientos un poco apartados, o tal vez sea que las fechas marcan y hay que acordarse, el caso es que una vez más vuelve a nuestra (mi) memoria esos 192 cadáveres que desaparecieron entre los hierros de unos trenes que ahora se llaman malditos. Viendo el mencionado reportaje, hacían una serie de preguntas formuladas para hacer pensar (sin olvidar que su función era esa e intentar sacar esos trapos sucios que desde arriba no se quieren contar) ¿cómo es posible que un coche con explosivos, robado, con matrículas falsas sea detenido por exceso de velocidad, sea multado tres veces por la guardia civil y llegue a su destino igual que salió de Asturias? ¿Tendría algo que ver el hecho de que justo antes de que le multaran la primera vez uno de los ocupantes hablara con el comisario de Avilés y volviera a hacer lo mismo antes de volver a ponerse en marcha?, ¿Por qué los GEO no intentaron negociar con los terroristas de Leganés y decidieron entrar sin esperar? Un montón de preguntas de las que desgraciadamente hoy no nos quieren dar a conocer las respuestas. Un montón de preguntas en el aire que sacan a relucir recuerdos que poco a poco dejan de ser recuerdos y pasan al olvido. Un montón de preguntas que se empeñan en tapar y que nosotros nos empeñamos en no querer saber porque es más cómodo dejar que pase el tiempo y olvidar, sin tener que movernos del sofá y acordándonos cuando se acercan los días en los que las imágenes de lo que pasó vuelven a nuestra memoria. March 10 Enemigo aparente erróneamente identificado Tres años y un día y se cierra el sumario de la muerte del cámara José Couso, con la resulución de que su asesinato no fue más que un "acto de guerra contra enemigo aparente erróneamente identificado". Dos años más tarde, pero dos días antes, otro periodista,"Ricardo Ortega" moría también cuando trataba de esconderse de los disparos cruzados entre los que se encontraba junto a otros compañeros de profesión. En común, la armada norteamericana como principal asesina.
Dos periodistas, dos asesinatos, un mismo ejército. Del primero se dice que fue equivocación (más estúpidos de lo que yo creía los americanos sino saben diferenciar el objetivo de una cámara del cañon de un arma), del segundo (al que habían cesado como corresponsal en NY a petición del gobierno por crónicas que no gustaban) aun no se han aclarado las causas.
March 01 El hombre sin sombraEl hombre sin sombra era alguien a quien todo el mundo conocía el la ciudad, muchas historias se escuchaban cuando paseaba su etéreo cuerpo por las calles intentando explicar por qué su sombra un día decidió no aparecer más. No era una mala persona, nadie tenía nada en contra de él, pero su rostro dibujaba el dolor de alguien que no era feliz y que hacía demasiado tiempo que no lo era. Siempre andaba solo aunque pocas veces se le veía, no se conocía a nadie cercano que se preocupara ni interesara realmente por él. Nadie sabía si quiera su nombre. La historia de cómo se había quedado sin sombra había comenzado mucho tiempo atrás cuando la única persona que había tenido a su lado desapareció de su vida dejándole solo tras una larga enfermedad. Había sido el único amigo que había tenido, la única persona a quién había importado y capaz de dejar lo que estuviera haciendo cuándo él le decía que necesitaba alguien que le escuchara. El día que su amigo dejó de sentir, él dejó de sonreír, nunca más la sonrisa quiso aparecer entre sus labios, se había quedado solo. Tras su marcha intentó reconstruir su vida, volver a ser como había sido antes, intentó salir a la calle y disimular una sonrisa falsa en su boca, saludar con buena cara a la gente, pero cada vez que lo intentaba le dolía, ni quería ni podía fingir que nada había ocurrido. Así que poco a poco se fue encerrando en si mismo, con el tiempo se fue acostumbrando al dolor, al poco ya no dolía tanto y se convirtió en su nuevo amigo. Era más fácil aprender a vivir con él que tratar de alejarle, esta vez no le abandonarían. Desde ese momento, cada día parecía menos día, la luz ya no tenía tanta luz, incluso él parecía ir desapareciendo por momentos, tanto que hasta su sombra fue haciéndose cada vez más invisible, ya no tenía fuerza para reflejarse allí por donde pasara. Tiempo después, cuando su sombra no era más que una palabra en el diccionario de su olvido, a penas era posible distinguirle cuando salía a la calle, se había vuelto casi invisible, a veces cuando pasaba entre las personas, éstas sentían como un soplo de aire que les hacía entristecer por un segundo. La gente ya casi no se acordaba de él, sólo cuando se sentían infelices su breve reflejo se paseaba por sus mentes con la cabeza gacha y la misma expresión vacía que solía tener. |
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