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March 31 A vecesY a veces se me olvida que sólo soy espectador...
de una estúpida obra que estoy cansada de jugar,
Busco el lugar exacto a dónde ir...
...y se me cierran las puertas
Gracias Quique G. March 29 Juego eternoLe gustaba retar a la luna, le gustaba imaginar que algún día sería quien ganara aquella apuesta estúpida. Cuando cada noche salía de su escondite se miraban fijamente sin importar la lluvia o el frío, esperando a que el alba rompiera su compromiso.
Un día hacía ya demasiado tiempo alguien le había dicho que había sueños imposibles de cumplir por mucho que se intentara, y él se había negado a creerlo así que en aquel mismo momento retó a los vientos a que no encontrarían nada que con el tiempo no pudiera cumplir. Muchas lunas tardaron en buscar un desafío a la altura de lo hablado, hasta que un día uno de ellos, el más callado, levantó la vista y la encontró tan altiva como cada noche, y en ese momento supo la manera de retarle. Había encontrado un lugar en el que nunca podría escapar de la luna por sí mismo, y allí le llevó. Parecía inofensivo, tan claro, tan tranquilo, sólo tendría que permanecer allí dentro hasta que pudiera escapar sin que nadie le ayudara. Y aceptó.
Desde entonces, aun permanece en el fondo de aquel estanque casi olvidado donde cada noche intenta dejar de ser el reflejo de una luna cruel que le mira con desprecio, sabiendo que nunca podrá ganarla en ese juego eterno March 16 Los Lunes de OctubreHoy me perdí en mil recuerdos ¿Dónde coño te escondes, felicidad? Para caminar valen los sueños. Es tarde ya para tus besos.
Un pequeño homenaje a La Fuga, qué grandes son, ayer estuve en el concierto acústico que dieron y cada día lo vuelven a demostrar. Sólo quiero que pase éste demasiado largo Octubre... March 10 Blanco y negro A veces soñaba que los sueños eran sueños que poder vivir alejados de todo aquello. A veces soñaba que todo tenía un fin y que quien la miraba venía en su cara una sonrisa burlona. Se burlaba de la vida, de aquellos que la habían mirado por encima del hombro, se burlaba de todos, se burlaba de ella.
Sus sueños no tenían colores, estaban vestidos de blanco y negro, muchos decían que era el color de la muerte, para ella era el color de su vida, a veces se tornaba de gris pero nunca se coloreaba. Vivía en blanco y negro. La gente le decía que tenía que ver las cosas de otra forma, en multicolor que decían algunos, y cansada de que los demás le dijeran que existía un arcoiris que tenía hasta siete colores diferentes, se dispuso a buscarlo. Recorrió caminos antes andados y buscó en vacíos llenos de cosas y no lo encontró. Cansada de buscar lo que no entendía, un día se rindió. Ese día el cielo se volvió gris, las aves dejaron de volar y todas aquellas voces y miradas de reproche volvieron a su cabeza. Entonces empezó a llover. Y con la lluvia gotas saladas salieron de sus pupilas negras sabiendo que nunca lo encontraría. En ese momento miró hacia el cielo y vio un gigante arco con siete colore distintos. No podía dejar de mirarlos, nunca antes había visto tanta belleza junta, tantos colores brillando enfrentadas al sol y a las nubes que lo intentaban tapar sin que se dejara. Supo entonces que podía regresar a su casa, a su familia, a sus amigos. Y regresó pensando en lo que había visto y en lo que había sentido al ver aquello, encontrando entonces la respuesta que tanto había esperado.
La noche en que llegó era clara y estaba acompañada por grillos insomnes que acompañaban a quienes la noche había encarcelado tapando incluso el ruido de las pisadas, testigos de su desgracia. Supo en el mismo momento en que lo vio que nunca volvería a ocurrir, y mientras lo pensaba paso a paso guió a sus pies hasta aquel viejo andén casi abandonado donde el único tren la miraba desafiante cada atardecer ofreciéndole un futuro incierto. Varias veces había dibujado la escena en su cabeza y aunque nunca había podido completar en esquema final, le gustaba la última pieza golpeada contra el cristal. Lo escuchó llegar y se preparó, ya quedaba poco podía ver la luz reflejada en el color que compartía con las paredes del metro. Sólo unos metros más. Había llegado el momento, momentos antes de que parara se había dejado caer en las vías dejando que el tren la atrapara.
En sus bolsillos encontraron una nota; “Para algunos la vida se vive mejor en la ignorancia del blanco y negro”.
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