| María's profilePalabras que no dicen na...PhotosBlogLists | Help |
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September 22 Historias reales Manos que se entrecruzan sin mirar atrás y labios que dicen lo que los oídos quieren oír. Así empezaba la novela que quería escribir, no era la primera vez que la empezaba y esta vez quería que fuera la definitiva.
Aquella noche las cosas parecían ir bien, una cena genial que le recordaba que aquellos michelines seguirían allí unos días más, bebida preparada para hacer de aquella una gran noche, y una compañía, que aunque no había elegido, resultó no ser tan mala como se habría podido intuir en un principio. Pero las cosas nunca son como parecen y las impresiones a menudo engañan, y aquella noche no podía ser menos. Las risas con suspiros de fondo dejaron paso a los suspiros con risas de fondo y pronto el ambiente comenzó a cambiar para convertirse en aquello que había tratado de disimular.
Cuando sentada en su cama a solas consigo misma, escribía páginas de un libro que nunca sería real, a veces miraba el cielo y alguna estrella se colaba entre sus páginas y sin saber por qué pedía deseos vacíos de los que nadie sabría nada. Aquella noche, en la que sus pies la arrastraban a su casa después de conversaciones lo suficientemente interesantes como para no olvidar al menos hasta el día siguiente, la luna dijo no, y cegó a las estrellas para que volviera por un camino sólo iluminado por la luz de las farolas que había hasta su casa. Por el camino, las palabras que había intentado ignorar aquella noche se agolpaban en su cabeza sin dejarla respirar.
Cuando subió y cerró la puerta se sintió a salvo de un montón de preguntas que picaban a la puerta y a las que no quería responder. Ya no servía para nada, ahora estaba a salvo, se había sentido incómoda, demasiadas cosas, demasiados sonidos y demasiados sentimientos con los que no se sentía identificada flotaban en aquel salón en el que las noches eran demasiado alegres. Pero ahora no tendría problemas, no había nadie que la molestase sólo ella, su bolígrafo y un papel donde empezar a escribir historias que eran demasiado reales.
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