María's profilePalabras que no dicen na...PhotosBlogLists Tools Help

Palabras que no dicen nada...

August 24

Soledad

      Y desde la misma sala desde la que había visto a tanta gente cumpliendo con las visitas muchas veces obligadas, un escalofrío le acercó la seguridad de saber que aquella sería la última vez que podría hacer algo más que imaginar sentirse a su lado.
     Muchas habían sido las tardes que había pasado en el mismo rincón cuando le pedían por favor que abandonase por un momento el cuarto. Muchas las palabras compartidas que le decían sin credibilidad alguna que hoy parecía encontrarse mejor y que ya quedaba menos para los tan añorados paseos cogidos de la mano en las tardes de Mayo. Demasiadas las horas de espera dentro de aquella habitación que ya parecía su casa, compensadas por la posibilidad de un solo minuto en que sus ojos se abríeran y la miraran con la intensidad perdida de sus años jóvenes. Pero aun así daba igual, sabía que allí era donde quería estar, a su lado aunque el silencio intentara cortarle el camino.
     Solía leerle cada mañana los libros que les hablaban de lugares lejanos a los que algún día viajarían juntos, y luego, sin importar la hora y habiendo recitado hasta la última palabra, le contaba las cosas que harían. La gente le decía que aquello era inútil, que no podía escuchar, pero ella sabía que tras sus ojos derrados, él se iba imaginando cada rincón al mismo tiempo que su cara cambiaba y dibujaba una sonrisa, y nunca en todo aquel tiempo había permitido interrupción alguna hasta terminar. A veces, cuando llegaba la tarde le gustaba ponerle aquellas viejas canciones que solían escuchar, mientras con lágrimas recordaba los momentos que con cada una habían compartido. Otras en cambio, las pasaba en silencio disfrutando de su respirar y aprovechando cada minuto a su lado, simplemente sin hablar. Cuando se hacía de noche y llegaba la hora de marchar, sus labios se rozaban sin nunca decir adiós.
     Pero aquel primer Sábado de Agosto, sin poder si quiera terminar la página del libro junto al que recorrían las calles largas de un nuevo país, le pidieron que saliera de la habitación, y aunque la voz de la enfermera le decía que sólo sería un momento, se giró y al mirarle a la cara, supo que nunca terminarian de recorrer las calles de aquel libro, y le pidió un momento a solas antes de salir. Necesitaba ese último momento, a pesar de que ambos sabían que ya no hacía falta decir nada más, ni tenían ni necesitaban más palabras que inventar.
     Sintió volver los pasos que le marcaban el adiós y mientras se levantaba, le miró y se negó a si misma el beso que estaba deseando darle. No quería ese último beso, prefería dejarlo en el aire, con la posibilidad negada de otro más. Así que entre las lágrimas secas recogió el libro, y al salír de la habitación leyó la última palabra que habían compartido antes de cerrarlo para siempre, mientras se prometía no olvidarla nunca. Al fin y al cabo, se dijo, la "soledad" le acompañaría ahora el resto de su vida.
 
April 22

Cuando...

Cuando las palabras se cruzan en calles opuestas sin permitir que los carriles se encuentren para dejar que se entiendan en sopas de letras sin sentido
 
Cuando los abrazos cogen el aire que has dejado al irte y vuelvo a no encontrarte en las madrugadas frías sin el calor de tu cuerpo junto al mío
 
Cuando las bandas sonoras se quedan mudas entre recuerdos que van quedando en el olvido sin calendarios que te hagan volver atrás
 
Cuando ya no te encuentro a mi lado y mis ojos se revuelven perdidos en la oscuridad, y te vuelvo a buscar despierta con mismo resultado, es entonces...
 
 
...cuando te vuelvo a echar de menos
March 20

Adiós

Lo ves llegar de lejos, te saluda con la mano alzada y te mira como si fuerais amigos desde hace tiempo aunque lo cierto es que ya no te acuerdas ni de su nombre ni del día en que le conociste, no sois amigos, no quieres que lo sea. Intentas desviar la mirada mientras le ves aproximarse a ti, tratando de que no te vea y que sea a otro a quien dedique su efusivo saludo, aunque cuando más cerca lo ves, más claro tienes que de nuevo será inevitable el encuentro, una vez más. Y según se acerca vas sintiendo un dolor en alguna parte dentro de ti que reconoces de otras veces aunque te parezca distinto. Nuevo. Peor.

           Ya le tienes enfrente y el dolor que iba creciendo se hace cada vez más fuerte en ti, quisieras expulsarlo pero no puedes, algo lo retiene dentro y se regodea en tu interior mientras vuelves a mirar a quien se dice tu amigo y ves cómo sonríe sin piedad, y entonces recuerdas su nombre. Con sólo imaginarlo en tu cabeza te dan ganas de correr y escapar de allí pero tus piernas no responden, Adiós es mucho más fuerte que tú y lo sabe.

Y te mira de arriba a bajo sabiéndose superior y cuando por fin empieza a caminar alejándose de ti, te sientes aliviado de ver su silueta cada vez más pequeña y esperas que el dolor vaya disminuyendo con él igual que creció con su presencia, pero no lo hace y en lugar de eso, se queda contigo. Y te vas sintiendo un poco más vacío y pequeño, se ha llevado una parte de ti cogido de la mano y te duele. Quieres que vuelva, aun no ha doblado la esquina y ya lo echas de menos, pero Adiós ha sido más fuerte que tú una vez más y se lo ha llevado lejos dejándote sin nada.

 

March 13

Momentos fugaces

    
     El tiempo la había engañado haciéndola creer que había corrido más rápido de lo que en realidad había pasado, la había dejado creer que los días podrían llegar a ser infinitos y por momentos se había olvidado de que todo era gris. Le decían que eso era buena señal, que ocurría cuando lo que había vivido eran buenos momentos de esos que parecen pasar volando, casi sin poder detenerse a disfrutarlos, sin dejarte opción a respirarlos, a soñarlos, a vivirlos...
    Pero ella solía pensar que eran la respuesta del mismo tiempo a la felicidad. Te hacía sentir que era demasiado corta para no llegar a acostumbrarse demasiado a ella y así  no echarla tanto de menos cuando desapareciera, porque al final, sabía que siempre lo hacía...
 
 
 
Demasiado tiempo sin publicar por aquí...
... y sólo tengo esto...
February 03

A veces...

A veces las tardes nubladas no son siempre tan grises y los arco-iris no pierden sus colores a cada extremo del arco.

A veces, las horas no pasan en blanco y los colores que dejan te pintan por dentro, dando un poco de color.

  A veces, también, las tardes lluviosas pierden su tristeza por el camino y entre las gotas de agua se cuela alguna que te sonríe mientras te recorre la cara y la sientes con los ojos cerrados.

A veces los días parece que no tienen final y los estiras hasta que la noche te llama a gritos y te muestra una alfombra de estrellas al otro lado del cielo.

A veces, las cosas no son tan malas....

 

Pero entonces despiertas y te das cuenta de que otras veces esas tardes nubladas, están pobladas de nubes que aunque no tan grises te recuerdan que el infinito ya no es azul y que no hay semicírculos de colores que los engañen.

Y te das cuenta, de que las veces en que las horas te pintan por dentro, lo hacen con pinceles rotos que sólo pintan retazos dejando el resto en blanco.

Y sales y te vuelves a dar cuenta de que a veces las estrellas no siempre salen a recibirte y que no te llaman pidiéndote que te quedes hasta mañana 

Y entonces recuerdas, que a veces... siguen existiendo aquellas cosas malas...

 

 

 

...y es que a veces sigues olvidando que sólo eres espectador...

January 12

Lunes en un bar

            Estaba sentado en la barra del bar al que acudía cada noche a engañar a la soledad con una cerveza más, cuando de repente la vio dirigirse hacia él. No era la mujer más alta que hubiera conocido, ni la más rubia, tampoco morena. Recordaba haber pasado noches con mujeres con más curvas que aquella, e incluso con otras de esas que las otras chicas de los garitos miran con envidia, y a pesar de todo su corazón empezó a latir más fuerte que cualquiera de las veces anteriores al sentir sus tacones aproximarse a él.

            Se propuso examinarla de arriba abajo para poder memorizar ese primer encuentro para siempre. En sus recuerdos permanecería eternamente el sonido firme de sus zapatos, sus tejanos gastados y el escote que la camiseta le dejaba ver. Se quedarían también el sabor de unos labios que aun no había besado y que mostraban una sonrisa para él perfecta, y el movimiento que su melena hacía al caminar con calma entre el resto de los borrachos de las noches del Lunes. Mientras seguía acercándose pensaba en qué le diría, y aunque todavía no había encontrado las palabras, sabía que serían elegantes y que como respuesta ella no podría más que besarle. La invitaría a una copa y ella acabaría ofreciéndole una noche en una compañía de las que no hay que pagar después.

            A un par de pasos del asiento en que descansaba, la vio abrir sus brazos buscando un abrazo que buscaba otro cuerpo al que acercarse. La miró a los ojos y listo para levantarse a recibirla descubrió que los ojos que había estado siguiendo desde el otro lado del local miraban a un horizonte que se encontraba más allá de los suyos, mientras sus pies se iban alejando de la misma manera que por unos momentos creyó que se acercaban a él. Al darse la vuelta para ver quién era el cabrón que se había quedado con ella, escuchó una voz que decía; “el hombre de los ojos tristes, era él quien me miraba, qué gente tan extraña se encuentran en los bares los Lunes por las noches, mejor irse de aquí.”

December 30

Cenizas...

     Sin darse apenas cuenta se había colado un año más entre los dos, y perdida entre el horizonte de su ventana aun guardaba la imagen del mantel con la mancha de vino esparcido por todas las esquinas, y la luz que de la luna se filtraba por la persiana a medio bajar de la última cena. Si cerraba los ojos aun podía recordar el olor de las velas desapareciendo al calor de la llama, y la rosa que arisca le mostraba sus espinas. El roce de las sábanas aun le acariciaba la piel cuando se tumbaron en el somier dividido que mantenía las distancias, y aun lloraba cuando se imaginaba cerrando la puerta con suavidad dedicándole aquel mudo adiós.

     Habían pasado muchas noches compartiendo lunas, colchones y abrazos, y aunque hacía ya bastante tiempo que todo aquello no era más que un vago recuerdo que aun paseaba por su memoria, durante años se había empeñado en aferrarse a ello. Había convertido a la soledad en su mejor amiga, convenciéndose que era mejor compartirla con la sombra de lo que había sido, que pasarla a solas buscando respuestas a preguntas que ignoraba. Quería poder manejar las horas a su antojo y volver a las tardes en las que los silencios no eran incómodos y las miradas aun eran cómplices de batallas con sudor. Pero ya era tarde.

     El humo del cigarro que lentamente se convertía en ceniza y la torpe melodía del reloj marcando los segundos eran la única compañía que la rodeaba aquella noche,  mientras sentada a oscuras frente a la ventana de su habitación, se dedicaba a pensar en un ayer que tenía que empezar a olvidar.

November 15

Palabras gastadas de amor

            Nunca se miraba en los espejos y en las ventanas de una casa a la que no podía llamar hogar nunca se subían las persianas. A oscuras se sentía mejor, no había siluetas que le recordaran quién era entre sombras de reproche, y podía mirar su cuerpo con la alianza de una clandestinidad permanente que le permitía soñar que algún día dejaría de ser prisionera de unos besos que nunca regalaba. Esclava de una profesión que todo el mundo despreciaba y a la que demasiados parecían ser adictos. Por sus sábanas habían pasado hombres de todo tipo, y si tuviera el valor suficiente, podría vengarse de todos ellos mostrándole a sus esposas, amantes, y amigos la vida que llevaban cuando la luna se hacía su cómplice. Pero no lo tenía y prefería esconderse en su pequeño rincón esperando que alguno de ellos, por una vez, la mirara a los ojos.

            Sin apenas darse cuenta había ido renunciando a una vida que era cada vez menos propia. Había intentado llevar una vida de esas en las que de vez en cuando podía ir a ver al cine y que tenían historias perfectas con lágrimas y finales felices, pero en la suya nunca había sido capaz de superar la parte en la que los ojos lloraban una y otra vez, y lentamente se fue acostumbrado a la idea de no ser, alejándose de amigos que cada vez ponían peores excusas para no quedar, y familiares que se avergonzaban de compartir apellidos y sangre.

            Cada atardecer, dando los mismos paso que ya sabía de memoria, volvía a la misma calle donde entre tímidas sonrisas amigas, por un momento olvidaba que de nuevo tendría que volver a vender aquello que de niña tanto le habían repetido que era el amor. Y cuando las palabras que intentaban disfrazar el miedo por otra noche de incertidumbre se terminaban, sabía que era el momento de buscar nuevos cuerpos con los que jugarse el honor ente las cuatro esquinas de un ring de boxeo, que engañaba con la calidez del lienzo blanco que cada noche cambiaba intentando borrar el olor a humillación, y entre las que se repetían demasiadas veces unas palabras siempre gastadas de amor.

 

 

Esto cada vez va a peor, sé que le falta algo, una tristeza que no soy capaz a darle y alguna parte más que se ha debido perder por alguna parte entre las teclas del ordenador. Pero dicen que menos es nada...

Gracias a Pablo Moro por el título y tal vez por la idea...

November 09

Palabras

 

A veces las palabras se van quedando mudas y los momentos de antaño se quedan en silencio esperando un día en que puedan volver a surgir como lo hacían antes, cuando aun decían algo, cuando aun eran palabras y no simples signos dibujados en un papel en blanco que dice tanto como su color.

Recuerdo cuando aun tenían aquel rastro de una ilusión que el tiempo se llevó sin pedir permiso, y al mirar atrás las busco esperando encontrar un camino que me lleve a ese lugar escondido en que se juntan con un pasado que no es tan lejano y que se escapa de mis manos sin dejarme apenas acariciarlo.

Les grito que vuelvan, que nunca me despedí de ellas y que no siempre la distancia es el olvido, que aunque no las vea las sigo sintiendo y desde la lejanía de su voz responden riéndose de mí porque juegan conmigo haciéndome creer que puedo alcanzarlas con sólo alargar la mano y lo único que toco es su silencio.

Y mientras corren en dirección opuesta a donde estoy, intento convencerme de que es su destino aunque no crea en él, que tal vez no sea el mío llevarme bien con ellas ni las condiciones que piden en un escenario al que no pertenezco. Y guardo las pocas que aun me quedan ordenándolas a mi antojo en un rincón oscuro que sólo la luna ilumina torturándolas como ellas lo hacen conmigo.

 

 

Hay veces que las cosas no tienen razón, y salen simplemente porque sí... palabras...

October 30

Nunca apareció

            Después de todo sólo sería una noche más, se decía mientras se ponía su viejo vestido negro, aquel que tan bien le había dicho que le quedaba, jugando con su espalda, dejando la retaguardia al descubierto. Miró el reloj, aun tenía tiempo, podría llegar con calma, ensayando por el camino una postura indiferente que escondiera los temblores con que su cuerpo destrozaba su serenidad. Se calzó los tacones más altos que tenía y abrió la puerta directa a aquel encuentro.

            Los recuerdos afloraron y por un breve instante todo volvió a ser como antes, aquella voz, los gestos a los que tanto le había costado acostumbrarse, su olor. Sabía que no debía, pero cuando le propuso quedar aquella noche cuando se encontraron, no pudo resistirse a todo lo que habían dejado pendiente la noche anterior a aquel adiós. Ni el sabor vacío del último beso que no le dio, ni las palabras inertes de unas razones que no comprendía, pudieron con la promesa que se había hecho de no volver a tropezar con la misma piedra y sin ser realmente consciente de cómo, había vuelto a caer en la misma trampa, arrepintiéndose con cada paso que daba. Sabía que el error había sido suyo por haberse dejado engañar por unos abrazos en los que nunca se debió enredar, por unas miradas que nunca debió haber sentido, por una noche que no debió haber existido. Por no haber confiado en su instinto. Y sin embargo ahí estaba otra vez, con rumbo a un destino escrito en el mismo color que su vestido favorito.

            Había sido ella quien había elegido el sitio esta vez, nunca había estado allí, no le traía ningún recuerdo, lejos de posibles arrepentimientos, sabía que una vez que lo hiciera nunca podría sentirse tentada a mirar atrás. Habían quedado para cenar, pero no era una noche más y en el fondo lo sabía, esperó repasando en su cabeza todo lo que le quería decir mientras la observaba subida a sus tacones, envuelta en un vestido que una vez se había puesto para él. Miró el reloj, llegaba tarde. Pidió una copa de vino para intentar calmar los nervios y cuando lo único que vio en ella fue el fondo vacío volvió a mirar el reloj. Nunca apareció para escuchar todo lo que le tenía que decir, nunca apareció para mirarla con su vestido, nunca apareció para poder decirle que había vuelto a perder.

October 24

Miedo...

    No sé porqué siempre estamos postponiéndolo todo, pero si tuviera que adivinarlo diría que tiene mucho que ver con el miedo; el miedo al fracaso,el miedo al dolor, el miedo al rechazo...a veces es miedo a tomar una decisión porque... ¿y si te equivocas y cometes un error sin solución? sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el miedo a hacerlo, es como si cargáramos con una pesada carga;    
    Quien duda está perdido... no podemos fingir que no nos lo dijeron, todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido... hemos oído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento, aunque, a veces, debemos escucharnos a nosotros mismos... debemos cometer nuestros propios errores, debemos aprender nuestras propias lecciones, debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos por fin que es mejor saber que preguntarse, que despertar es mejor que dormir, y que fracasar y cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado
...

 

Robado por ahí, y al mismo tiempo de  Anatomía de Grey

October 03

Deseando desaparecer

 
Hacía demasiado tiempo que no sentía la sal descendiendo sobre su cara, y por eso cuando esa noche entre las páginas del libro sintió caer una, pestañeó para intentar secar todas las que acompañaron a la primera. No lo consiguió y repitió el gesto para intentar obtener el mismo fallido resultado. Ante lo inútil de su intento apagó la luz y las dejó salir en la osciridad de su soledad, rodeada de la nada que decoraba su cuarto, deseando desaparecer. Deseando que su alrededor desapareciera.
September 26

Despedida

Abrió los ojos y al mirar a su alrededor les vio a todos riendo y disfrutando de un tiempo que sólo ella sabía que tardarían en repetir. La lluvia había respetado una pena que a punto estaba de brotar de los ojos que debían ver como poco a poco cada uno volvería a su mundo, lejos de todo aquello, lejos todos de todos.

Los minutos le iban robando el tiempo que les quedaba para compartir. Habían pasado demasiadas cosas, demasiadas emociones como para olvidar a quienes durante tanto tiempo habían sido sus amigos, y a pesar del mar que les separaba y de las horas de avión, con una simple llamada podría volver a escuchar esas voces que tanto echaría de menos. Y aun así no podía evitar sentir un puño apretándole en el pecho que le impedía respirar con tranquilidad.

No era la única que dejaría la comodidad de unas calles que ya conocía por la constante pregunta de dónde se encontraba, y no era la primera vez. Incluso sabía que no estaría sola, no era la primera que saltaba y eso le daba seguridad, podría encontrar caras conocidas y descubrir otras nuevas que al poco tiempo se harían imprescindibles para ella. Pero no era lo mismo.

Volvió a mirar alrededor sabiendo que sería la última, era la hora de decir adiós. Todas las horas compartidas se unieron para guardarse en su cabeza y no olvidar jamás. Se repartieron besos y despedidas, y se dio la vuelta sin mirar atrás, sabía que no sería capaz de mirarles una última vez. Mientras se alejaba los demás siguieron un camino lejos del punto que tantas veces habían compartido en esa última semana, cada uno a su destino, a su punto de partida, y aunque todos intuían que no sería el último adiós, en cada ocasión sería distinto, nunca sería lo mismo.

 
September 09

Luna

Luna descansa junto a un sol de porcelana
que no calienta pero, que nunca se apaga.
Luna de cristal o de diamante,
metal que llora, luna menguante.
 
Luna es tu cráter un volcán cuando me buscas
tus ojos muestran lo que tu cara oculta.
Luna me ilumina, luna llena,
hoy tus lunares, huelen a tierra.
Luna crece cuando sabe que enloquece con un rayo a esas personas
que se niegan a sentir con las neuronas. Luna ríe, luna llora.
 
Luna que corre tupidos velos, cuando le pides que borre
tu nombre de su lista de polvos pendientes.
Luna, en cuarto creciente estoy.
Luna que viste de blanco el cielo, mientras sueña que un eclipse
la esconde en sombra para que sea invisible.
Luna triste, sola, negra es nueva, luna libre.
 
Luna es un lujo que tu influjo me convierta
en ese lobo que te aúlla y que te tienta.
Luna siempre frena mis instintos
que mala suerte, hoy cambia el ciclo.
 
Luna ya vieja en su órbita no espera
nunca a los hombres que dejaron su huella
Lunáticos que fueron selenitas
ya no la buscan ni necesitan.
 
Media luna es lo que queda cada día cuando la jubila el alba
que las noches cada vez se hacen más largas.
¡Ay satélite descansa!
 
Luna que corre......
 
Luna sabe que algún día no habrán naves
alunizando en sus estaciones, pesan ya las rotaciones
y se aferra a ese sol de porcelana,
sabe que el brillo se acaba,
luna apuesta y siempre gana.
 
Luna que corre....

 
Lo sé, sé que siempre digo lo mismo, que las musas pasan de mí, pero  llevo bastante tiempo sin saber de ellas y no sé qué hacer. Dejar una canción aquí escrita es de lo menos malo que se me ocurre, así que aunque sea a nadie.. I'm sorry again. 
 
Rafa pons  - Luna
August 07

Dejarte llevar

            Se conocieron una noche cualquiera en un garito sin nombre de una ciudad lejana. Los dos estaban de paso intentando alejarse de un pasado que en aquel momento no querían recordar y sentados en la barra apuraban las últimas cervezas antes de que el bar cerrara y tuvieran que acercarse a la realidad. Ella intentaba encontrar conversación con un camarero con barba de días, mientras él buscaba cualquier excusa para no seguir hablando con la rubia que se le había acercado con la falsa intención de pedirle fuego, no era una buena noche para nadie. Entre intentos fallidos sus miradas se encontraron, ella se acercó y él le dijo adiós a la rubia pagándole el favor con otra copa. No hablaron demasiado, no necesitaban saber el uno del otro y cuando el bar cerró se fueron juntos en el coche hasta el hotel donde se alojaba él. Se fueron juntos a la cama y la noche se hizo su cómplice.
            La madrugada les sorprendió entre las sabanas y el sudor, y tumbados en la cama el cigarro pasó de boca en boca mientras se empezaron a conocer. Se contaron historias de amores perdidos y de tiempos mejores que ya no volverían, de noches de carreteras entre copas y resacas, del adiós de la noche después. A él le sorprendió la fortaleza que tenía, a ella le gustaba el olor que le había dejado, y entre bostezos se prometieron no ser uno más.
            Cuando se despertó se descubrió solo en la cama, el cuerpo caliente que le había acompañado aquella noche ya no estaba con él y la promesa que se hicieron se había roto una vez más. Se levantó y encontró una nota en la puerta en la que sólo había escrito un “Lo siento. Te quiero”. Le dio la vuelta y escribió la fecha y una frase; “Jugaba a ser fuerte sin miedo a luchar, tranquila mi vida tal vez llegue el día en que puedas llorar, dejarte llevar” y la clavó en la puerta de la habitación al tiempo que salía.
            Cerró la puerta y bajó las escaleras mientras desde la habitación de al lado se movieron las cortinas y una mirada le siguió cuando entraba en el coche y se encendía el motor. Miró por última vez atrás y creyó ver a alguien llorando en la habitación de al lado. Arrancó y se largó siguiendo su camino mientras en el pasillo ella arrancó la nota de la puerta y la leía intentando que sus lágrimas no borraran las palabras.
 
 
Frase: Rafa Pons, canción "La niña de Getxo"
 
June 04

Entre juguetes

Se había criado toda su vida entre juguetes, de pequeño jugaba con los que hacía su padre a cambio de que le diera su opinión sobre ellos, pero nunca se los quedaba para él. De vez en cuando se padre le regalaba alguno y encontes lo cuidaba como si fuera su mayor tesoro, pero el resto tenía destinado otro dueño. Más niños tenían que poder jugar con ellos, y los juguetes debían conocer más niños para así hacerse felices los unos a los otros.
A medida que fue creciendo su padre le fue dando más responsabilidades, hasta que uen día empezó a aprender a fabricarlos con él. Hasta aquel momento no se había dado cuenta de la importancia de su trabajo. Cada juguete era único no había dos iguales, y en aquel pequeño taller les daba forma con sus manos. Soldaditos de plomo, muñecas a cuerda, e incluso peluches, dependía de la demanda que hubiera, pero había espacio para todos ellos. Siempre pensó que aquel era el mejor trabajo del mundo, no conocía ningún niño, y a veces adultos, que no dejara escapar una sonrisa con cada uno que le regalaban y en el fondo aquela era la mejor recompensa. Le encantaba diselar nuevos modelos con nuevas caras o movimientos, para él no era un trabajo, era su pasión.
 Pero los años fueron pasando y los tiempos cambiando y se quedó solo en el taller y los niños dejaron de querer a sus viejos amigos, ya no querían sus viejos juguetes y las caras que dibujaba ya no tenían alegría. Las lágrimas les recorrían sus caras de plomo y madera mientras él iba perdiendo aquella lejana ilusión. Echaba de menos la parte familiar del negocio, trabajar en la compañía de un silencio cómplice de su felicidad. Y poco a poco su tienda se fue volviendo gris.
Fue un día nubloso al llegar la hora de cerrar cuando la puerta se abrió u un aire fresco le hizo sonreír sin saber por qué. Con el viento entró un hombre con quien debía ser su nieto. Los dos tenían una mirada especial, el niño la de quien mira a su abuelo con devoción y el abuelo la de una niñez adulta que nunca perdió y espera que el niño conserve. Le contaron que era un día especial, que era el cumpleaños del abuelo, que habían pasado la tarde recordando viejas historias de su infancia, y que quería mostrarle parte de aquello. Su padre le había comprado los juguetes en aquel pequeño taller durante años, y al enterarse de que aun seguía abierto, había querido hacer lo mismo con su nieto.
Hablaron durante horas mientras el niño miraba asombrado y probaba los juguetes que descubría en cada estantería hasta que se detuvo en un viejo y triste soldado al que el tiempo había borrado los colores, y al acercarse con él entre las manos a los dos hombres, le preguntó al juguetero por qué todos los juguetes parecían tristes. Cuando le contó que ya nadie les quería, los ojos del niño y del abuelo se llenaron de tristeza y mientras salían de allí, el tendero intuyó lágrimas en los ojos del anciano al comprender que había desapareado todo aquello con lo que había sido feliz.
Aquel día fue la última vez que la pequeña tienda volvió a abrir al público, los cristales continuaron grises y las cerraduras se fueron cubriendo de óxido, Pero una vez al año, cuando cierto hombre y su nieto pasaban por allí recordando el día en que entraron por primera vez, descubrían al pie de la puerta un viejo juguete que les miraba pidiéndoles la oportunidad de poder volver hacer reír a alguien.
 
 
(No me gusta cómo quedó el final, pero no tengo tiempo de cambiarlo, algún día, lejos de las oposiciones, lo revisaré...)
May 21

Imagina

       Imagina que, de repente, todo lo que tienes te lo arrancan de las manos. Imagina que, de repente, tu vida deja de tener valor. Imagina que, de repente te ves obligado a dejar todo tu mundo para intentar recorrer un camino que te lleve lejos de allí. Imagina que, de repente por lo único que tienes que luchar es por sobrevivir. Imagínatelo y es posible que puedas llegar a sentir la millonésima parte de lo que sufren millones de personas cada día.
     Mátales, asesínales, golpéales, que la sangre atraviese su piel, no merecen respirar un aire que contaminan con sólo atravesar. Palabras que se escuchan en demasiados lugares que no interesan a las grandes potencias. Son países que no dan votos electorales, olvidados y muchas veces con la voz partida de pedir una ayuda que nunca llega. Pero que existen y luchan por seguir viviendo en una tierra que les desprecia. Son los conflictos del más allá, de los países con los que una vez estuvimos hermanados.
     Porque hubo un tiempo en el que el hombre aun ni existía y las fronteras no habían sido inventadas, cuando todavía no habíamos decidido matarnos ni matar a los demás. Cuando nadie tenía un precio.
 
 
Para pensar --> HOTEL RWANDA.
 
May 08

Sólo gente

Me he convertido en un profesional de ello, hoy ni si quiera me pagan y si me preguntaran el por qué, no tendría más respuesta que el placer. Sé que a muchos les aterrará esa confesión, pero quizás por que serán las últimas palabras que escriba, y sabiendo que nunca se descubrirá quién soy, hoy no me apetece ser el que se esconde detrás de una máscara negra.
Todo empezó un día hace ya demasiados años, jugaba yo en el patio con mis amigos a algo que simulaba un partido de fútbol y entonces vi a dos hombres hablando con otro, no parecían amigos, debían estar discutiendo porque el que estaba solo temblaba como un ratón frente a un gato. Aquella imagen me llamó poderosamente la atención, qué poder podría tener alguien para hacer que otro temblara con sólo aparecer ante él, y fue entonces cuando decidí que yo también quería ser así, quería que la gente temblara cuando me viera. Tiempo después, con más años, más fuerza y el mismo deseo en la cabeza, el destino se cruzó ante mí, y corriendo por la calle un hombre huía pidiendo auxilio de otro, era tarde y las pocas personas que había por la calle no tenían el valor de ayudarle, yo por mi parte decidí dar un paso un poco más largo con el que el primer hombre se encontró por sorpresa, cayendo al suelo y golpeándose la cabeza contra la acera. No se volvió a levantar y aquel hombre, asombrado me llevó consigo.
Aun recuerdo aquella casa, al contrario de lo que en un principio había pensado, al lugar donde me llevaron era una casa como podía ser la mía, sin lujos y sin que fuera un cuarto húmedo y oscuro. Allí había un señor de unos treinta años que se presentó como el jefe de algo que no me acuerdo. Me sentaron delante de él y me preguntaron por qué no había ayudado a aquel hombre y le había hecho tropezar, sin pensarlo dije que simplemente me había apetecido, aquello pareció gustarle. Poco a poco fui teniendo reuniones en aquella casa y cuando la confianza fue creciendo me empezaron a dar algunos trabajos. Al principio no tenían demasiada importancia, unas amenazas en alguna esquina y si estaban de buenas hasta alguna paliza, pero con el tiempo la responsabilidad y el precio por ella fueron aumentando. Nunca olvidaré cuando me dieron mi primera pistola, era para mí, para que la usara, eso sí siempre con la responsabilidad de cumplir mis cometidos o para casos de emergencia. Al principio cumplí las normas, pero nunca he sido un tipo de normas y sin que se dieran cuenta, me iba abriendo camino en solitario, eso sí, sin dejar de cobrar las grandes sumas que me ofrecían en el grupo, de algo tenía que vivir.
Con cada encargo que hacía iba conociendo gente, me sorprendía la cantidad de personas que no tenían el valor para hacer las cosas por si mismas y que preferían dejárselas a otros, había demasiados cobardes. Y con esos contactos mis encargos y mi caché fueron subiendo hasta el punto en que decidí dejar a aquel con el que había empezado, pero no le gustó la idea de la competencia y puso precio a mi cabeza. No me quedó más remedio que usar la pistola que me habían regalado contra él, bonito sarcasmo. Y entonces me independicé. Fue en aquel momento cuando pude alcanzar a ver el verdadero negocio de la muerte, todos tenemos alguien a quien queremos ver muertos, pero pocos tenemos el valor de realizar aquello que queremos, y para suplir ese valor está el dinero.
Hoy ya no necesito el dinero, los muertos no pagan pero los vivos son capaces de arruinarse con tal de ver a su enemigo muerto y ahora tengo como hobby aquello que antes tenía como trabajo gracias a los deseos de los demás. La gente se pregunta cómo alguien puede tener la sangre fría de acabar con la vida de otro mientras se pregunta por qué su vecino no será al siguiente al que maten. Yo sólo cumplo los deseos que otros no se atreven. Para mí es un placer, algo con que divertirme, sólo son gente, qué más da.
March 31

A veces

Y a veces se me olvida que sólo soy espectador...
 
de una estúpida obra que estoy cansada de jugar,
 
Busco el lugar exacto a dónde ir...
...y se me cierran  las  puertas
 
Gracias Quique G.
March 29

Juego eterno

Le gustaba retar a la luna, le gustaba imaginar que algún día sería quien ganara aquella apuesta estúpida. Cuando cada noche salía de su escondite se miraban fijamente sin importar la lluvia o el frío, esperando a que el alba rompiera su compromiso.
            Un día hacía ya demasiado tiempo alguien le había dicho que había sueños imposibles de cumplir por mucho que se intentara, y él se había negado a creerlo así que en aquel mismo momento retó a los vientos a que no encontrarían nada que con el tiempo no pudiera cumplir. Muchas lunas tardaron en buscar un desafío a la altura de lo hablado, hasta que un día uno de ellos, el más callado, levantó la vista y la encontró tan altiva como cada noche, y en ese momento supo la manera de retarle. Había encontrado un lugar en el que nunca podría escapar de la luna por sí mismo, y allí le llevó. Parecía inofensivo, tan claro, tan tranquilo, sólo tendría que permanecer allí dentro hasta que pudiera escapar sin que nadie le ayudara. Y aceptó.
            Desde entonces, aun permanece en el fondo de aquel estanque casi olvidado donde cada noche intenta dejar de ser el reflejo de una luna cruel que le mira con desprecio, sabiendo que nunca podrá ganarla en ese juego eterno
March 16

Los Lunes de Octubre

Hoy me perdí en mil recuerdos
Que no dejan dormir.
¡Cuánto veneno!
Para sonreír son malos tiempos.
Otoño ya está aquí.
¡Cuántos tormentos!

¿Dónde coño te escondes, felicidad?
Los lunes de octubre dónde estarás.
¿Dónde coño te escondes, felicidad?
Me condenas a muerte de soledad.

Para caminar valen los sueños.
Y no me quedan más.
Llévame a hombros.

Es tarde ya para tus besos.
Fui perro para ti,
No quiero huesos.

 

Un pequeño homenaje a La Fuga, qué grandes son, ayer estuve en el concierto acústico que dieron  y cada día lo vuelven a demostrar.

Sólo quiero que pase éste demasiado largo Octubre...

March 10

Blanco y negro

                  A veces soñaba que los sueños eran sueños que poder vivir alejados de todo aquello. A veces soñaba que todo tenía un fin y que quien la miraba venía en su cara una sonrisa burlona. Se burlaba de la vida, de aquellos que la habían mirado por encima del hombro, se burlaba de todos, se burlaba de ella. 
                Sus sueños no tenían colores, estaban vestidos de blanco y negro, muchos decían que era el color de la muerte, para ella era el color de su vida, a veces se tornaba de gris pero nunca se coloreaba. Vivía en blanco y negro. La gente le decía que tenía que ver las cosas de otra forma, en multicolor que decían algunos, y cansada de que los demás le dijeran que existía un arcoiris que tenía hasta siete colores diferentes, se dispuso a buscarlo. Recorrió caminos antes andados y buscó en vacíos llenos de cosas y no lo encontró. Cansada de buscar lo que no entendía, un día se rindió. Ese día el cielo se volvió gris, las aves dejaron de volar y todas aquellas voces y miradas de reproche volvieron a su cabeza. Entonces empezó a llover. Y con la lluvia gotas saladas salieron de sus pupilas negras sabiendo que nunca lo encontraría. En ese momento miró hacia el cielo y vio un gigante arco con siete colore distintos. No podía dejar de mirarlos, nunca antes había visto tanta belleza junta, tantos colores brillando enfrentadas al sol y a las nubes que lo intentaban tapar sin que se dejara. Supo entonces que podía regresar a su casa, a su familia, a sus amigos. Y regresó pensando en lo que había visto y en lo que había sentido al ver aquello, encontrando entonces la respuesta que tanto había esperado.
                 La noche en que llegó era clara y estaba acompañada por grillos insomnes que acompañaban a quienes la noche había encarcelado tapando incluso el ruido de las pisadas, testigos de su desgracia. Supo en el mismo momento en que lo vio que nunca volvería a ocurrir, y mientras lo pensaba paso a paso guió a sus pies hasta aquel viejo andén casi abandonado donde el único tren la miraba desafiante cada atardecer ofreciéndole un futuro incierto. Varias veces había dibujado la escena en su cabeza y aunque nunca había podido completar en esquema final, le gustaba la última pieza golpeada contra el cristal. Lo escuchó llegar y se preparó, ya quedaba poco podía ver la luz reflejada en el color que compartía con las paredes del metro. Sólo unos metros más. Había llegado el momento, momentos antes de que parara se había dejado caer en las vías dejando que el tren la atrapara.
                En sus bolsillos encontraron una nota; “Para algunos  la vida se vive mejor en la ignorancia del blanco y negro”.
February 20

Os pierdo

 
Os pierdo y no quiero, pero la distancia crece y a veces no me importa tanto. Las palabras se mueren poco a poco y los silencios ocupan su lugar, ya no sé qué decir y las tonterías ocupan nuestros teléfonos que cada vez suenan menos. Ya no hay conversaciones vacías ni tiempos compartidos. Os pierdo y el tiempo pasa traidor sin que me ayude a combatir esta guerra invisible. Ya no hay noches en las que las estrellas miran con envidia las risas de los años, ahora hay noches con nubes que no me dejan ver. Nubes que me muestran otra realidad que no me gusta y que no sé si se la inventan, la invento yo o siempre estuvo ahí. Nubes.
Os pierdo y grito en silencio para llamaros pero mi voz se apaga para que no la oigáis, no quiero gritar alto, no quiero que mi voz suene porque no quiero escuchar qué dice. Os pierdo porque yo misma me pierdo en un lugar fantasma que antes tenia vuestro reflejo y ahora sólo son sombras oscuras. Os pierdo por dejarlo pasar día a día sin que nadie intente detenerlo, quizás ya es imparable, quizás todo tiene un fin. No me gustan los finales.
Os pierdo
January 30

Reflejo

    Abrió la puerta con el miedo de no saber qué encontraría detrás. Oscuridad. Abrió los ojos despacio y se dio cuenta de que allí estaba. Aquella figura estaba frente a ella, mirándola fijamente, retándole con esa mirada que tantas veces había visto antes y de la que otras tantas había renegado.
    Era alguien a quien conocía bien  pesar de que la sentía más extraña cada vez que la veía, alguien con quien había convivido demasiados años y aun seguía sin conocer. Acercó la mano a su cara y sintió su frío tacto sobre los dedos temblorosos, le daba miedo hacerlo, le daba miedo dar rienda suelta a esos sentimientos que había escondido en una caja hacía muchos años y tan profundo había enterrado. Pero sabía que tenía que hacerlo y pese a sus miedos, decidió enfrentarse a ella. Encendió la luz y entonces supo que ya no podría esconderse más, que la perseguiría hasta el final del camino y que ese sería un camino que tendría que seguir recorriendo aunque de que las piedras le dañaran los pies.
    Poco a poco se fue desnudando ante ella, sabía que la mejor manera de que se aceptaran era liberarse de todo lo que pudiera dejar algún resquicio escondido y capa tras capa, los cuerpos se enfrentaron. Aquello dolía más de lo que pensaba, pero ya estaba hecho. Pór última vez miró aquella imagen y en un ataque de rabia por todo lo que le había hecho pasar, con la mano hecha un puño y golpeó el espejo que tenía delante. Nunca más dudaría de ella misma, nunca más se sentiría aterrada por un reflejo que ya no reconocía como suyo. Ahora sería ella misma, había llegado el momento de enfrentarse al mundo de de cara y ese había sido el primer paso. Tras romper con su pasado se metió en la bañera y entre el agua caliente se olvidó de unos días que no volverían.
December 30

Sólo sabía cantar

      Sólo sabía cantar, y con aquella guitarra que a veces se quedaba afónica, acudía a los viejos bares y lugares donde le abrían las puertas con un brillo en los ojos que ninguna otra cosa podía conseguir. Lo que sentía cuando cogía su guitarra entre sus manos sólo lo podían adivinar aquellos que alguna vez habían sentido aquella sensación de quien no tiene nada hasta que sube a un escenario y se deja la piel en él.
      Con el tacto de sus dedos con las cuerdas rozándose y sintiéndose, al tiempo que su voz se mezclaba con la de las personas que en cada concierto le iban a ver, las lágrimas querían salir a contemplar la emoción que se podía observar en su rostro con el reflejo en sus ojos, y que se quedaban escondidas haciéndoles brillar como no sabían hacerlo en otras situaciones. El público lo sabía y se hacía partícipe de aquellos momentos en los que no había más que un sonido de guitarra y los sentimientos de todos se hacían uno.
      No vivía para otra cosa que para hacer lo que mejor se le daba, ni las mujeres, ni las palabras fuera de las canciones ni tan siquiera las conversaciones con añoro en sus recuerdos conseguían hacerle olvidar que la música le perseguía. Había nacido para vivir en un escenario cantando las canciones donde reflejaba sus sentimientos y sabía que nadie podría arrebatarle su sueño.